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rinoplastía en hombres |
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Las intervenciones quirúrgicas en medicina estética, la mayoría de las veces, se consideran procesos llevados a cabo por las mujeres, y en muchos casos resulta criticado el hombre que acude a estas. En los últimos años el auge de la práctica de rinoplastia en hombres ha incrementado notablemente. Lo que busca el hombre con esta intervención es mejorar la forma y el contorno de su nariz, que en muchas ocasiones le causa complejos. La intervención, según el sexo, a diferencia de como muchos pensarían, varía pues los hombres poseen una piel mucho más gruesa y los cartílagos son más grandes y rígidos; todas estas variaciones se deben mantener y realzar en la estructura nasal, ya que la piel no se adapta fácilmente al nuevo contorno, hasta el punto de casi mantener en la memoria la forma anterior. En los hombres el proceso de inflamación suele durar más tiempo que en las mujeres, lo cual implica un postoperatorio más extenso y de mucho cuidado para el paciente, buscando una pronta desinflamación.
Lograr un análisis detallado del tipo de alteración existente y del estado físico de la nariz es uno de los pasos más importantes en ese camino previo a la cirugía, trazado por muchas dudas y preguntas sobre la intervención a realizarse y la divagación de los posibles resultados. Por eso, antes de realizar la rinoplastia en hombres, se tendrán en cuenta diversos puntos. El primero es evaluar la calidad de la piel, donde se observará qué grosor posee, qué color tiene, si existe algún tipo de cicatriz o adherencias a planos profundos, presencia de acné, maltrato en la piel a causa del sol creando manchas, o telangiectasias. Informarse de la cantidad de tejido fibrograso encontrado en el paciente es importante, pues la cantidad varía según la persona, y puede ser el causante de deformidades que no se involucran con los huesos ni con los cartílagos.
Una de las técnicas más utilizadas para la intervención de una rinoplastia en hombres es la que se conoce como rinoplastia cerrada. Esta es la que se realiza a partir de incisiones en el interior de la nariz, lo cual permite no dejar ningún tipo de cicatriz en el rostro del paciente. A través de estos orificios, el cirujano tiene la posibilidad de tallar y moldear el hueso y los cartílagos, lo que creará una nueva estructura, una vez realizado este paso se extrae la piel y se adapta hasta conseguir la forma deseada. En el caso de que la intervención sea de gran complejidad, se realiza una rinoplastia abierta, en este caso quedará una pequeña cicatriz en la base de la columna nasal. Una vez realizados los cambios se procede a un taponamiento nasal y a la colocación de una férula, terminando así con la intervención. |
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