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Obesidad |
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Cuando se habla de obesidad es necesario saber que se hace referencia a una patología, se habla de una enfermedad. Se caracteriza por una acumulación exagerada y anormal de grasa en el cuerpo que constituye, naturalmente, un perjuicio para la salud aumentando el riesgo de padecer afecciones cardíacas y coronarias, derrames cerebrales, diabetes, artritis e hipertensión arterial. Dentro de las variables que intervienen en el peso podemos mencionar la masa muscular, el volumen óseo, la cantidad de grasa y agua corporal. Otro criterio para tener en cuenta que define la enfermedad es un Índice de Masa Corporal (IMC) igual a 30 o superior a 30, dicho índice se calcula fácilmente de la siguiente manera: (peso corporal expresado en kg) dividido [(la talla expresada en m) al cuadrado]. Esto último resulta de gran utilidad al momento de hacer la distinción con el sobrepeso, que lo único que indica es que el peso real está por encima del peso normal o esperado, y en el cual el IMC es entre 25 y 29,9. En términos sencillos podemos decir que se trata de un desbalance o desequilibrio entre la cantidad de calorías ingeridas y la utilizada para la obtención de energía, y como causas de dicho desequilibrio se encuentran las alteraciones genéticas, el sedentarismo o escasa actividad física, y la mala alimentación, tanto por exceso en la cantidad de alimento que se ingiere como en la calidad de los mismos hablando en términos de valor nutricional. La Organización Mundial de la Salud realizó un relevamiento de datos en el año 2005 que arrojó cifras asombrosas: alrededor de 1600 millones de personas mayores de 15 años padecían de sobrepeso, y aproximadamente 400 millones eran obesas. Las proyecciones de la misma Organización para el año 2015 son más escalofriantes aún, calculando que 2300 millones de personas tendrán sobrepeso y 700 millones serán obesas.
La Obesidad en cifras:
También se producen modificaciones en las glándulas sudoríparas y sebáceas de la piel, aumentando la sudoración y dando lugar a las micosis (infecciones por hongos) en las zonas de pliegues cutáneos. Las complicaciones gastrointestinales están en relación al tipo y calidad de alimentos ingeridos, provocando una inflamación de la mucosa gástrica (gastritis), un debilitamiento en el esfínter situado entre el esófago y el estómago denominado cardias favoreciendo el reflujo gastroesofágico, mayor riesgo de litiasis biliar por déficit en la contracción de la vesícula con la consecuente estasis biliar, riesgo aumentado de colitis y hemorroides. A nivel génito-urinario puede aparecer incontinencia urinaria por insuficiencia vesical, la vejiga se ve comprimida y su capacidad de reserva considerablemente disminuida, también existe una mayor probabilidad de padecer litiasis renal e insuficiencia renal. El sistema ósteo-articular también se ve comprometido dado que la marcha y el desplazamiento se vuelven dificultosos, la movilidad se reduce con lo que los músculos se ejercitan en mucho menor medida llegando a la hipotrofia (reducción en el volumen), las articulaciones van sufriendo un desgaste progresivo del tejido cartilaginoso dando lugar a la artritis, y el riesgo de fracturas se ve aumentado. Si bien la obesidad es una patología de reversión dificultosa, existen numerosas alternativas terapéuticas y en muchos casos debe recurrirse a ellas de forma simultánea. La consulta con un especialista en nutrición es imperativa, así como también suele ser necesario y de gran utilidad el apoyo psicoterapéutico y psiquiátrico. Generalmente, la solución radical más efectiva y ampliamente utilizada es la cirugía, más específicamente el bypass gástrico. |
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