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Postoperatorio |
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Sin duda uno de los puntos que más preocupa a los pacientes que han optado por alguna de las alternativas quirúrgicas para solucionar ciertos defectos o corregir determinadas imperfecciones, y no sólo en el contexto de la cirugía plástica o estética, sino, de hecho, en el campo de la cirugía general, es el período postoperatorio. Se presentan alrededor de este tema diversas preguntas, por ejemplo, si el paciente sufrirá algún tipo de dolor, qué tan intenso será este dolor, cómo despertará el paciente de la anestesia, y quizás la pregunta de mayor gravitación, si habrá quedado el problema a resolver mediante la cirugía efectivamente resuelto. Es común que entre los legos corra cierto tipo de información acerca de estos interrogantes, pero muchas veces dicha información suele ser imprecisa o estar teñida de connotaciones personales en función de la experiencia individual de cada sujeto en particular con la consecuente inexactitud que esto implica. Precisamente por esto es que la consulta con el médico especialista se hace realmente necesaria, a fin de que el paciente que será intervenido obtenga datos certeros y objetivos, provenientes de una práctica y una experiencia más extensas. Será el profesional capacitado quien podrá darle al paciente información precisa acerca de las probabilidades de diversas complicaciones o riesgos posibles como resultado de la operación, y de las medidas necesarias para minimizarlos y contrarrestarlos.
En el postoperatorio inmediato se realizan controles de los signos vitales, estos son la frecuencia cardíaca, el pulso, la tensión arterial y la frecuencia respiratoria. Aquí se evalúa el estado hemodinámico del paciente, observando la presencia o ausencia de hemorragias tanto externas como internas (más peligrosas por ser de detección más dificultosa), atendiendo al estado de la herida y los drenajes quirúrgicos y otros signos clínicos como la presencia de sangre en orina (hematuria), sangre en las heces (enterorragia) o vómitos con sangre (hematemesis). Una hemorragia, dependiendo siempre de la magnitud de la misma, podrá manifestarse a través de alteraciones en la frecuencia cardíaca, el pulso y la tensión arterial. También se evalúa que las vías aéreas estén permeables al paso de aire, ya que se deben descartar las posibilidades de una obstrucción, y en el caso de que la hubiera se observarían cambios en la frecuencia respiratoria, en los movimientos ventilatorios del paciente, y en la saturación de oxígeno de la hemoglobina. Este período puede abarcar entre 6hs y 36hs.
En el postoperatorio alejado se evalúa la evolución de los procesos cicatrizales, el correcto cierre de la herida quirúrgica, y la efectiva corrección del problema que motivó la cirugía. El reposo, el tratamiento profiláctico con antibióticos, la administración de analgésicos y antiinflamatorios, la alimentación y los cuidados locales son las instrucciones más frecuentes luego de una operación para asegurar un proceso postoperatorio adecuado y para reducir al mínimo las probabilidades de diversas complicaciones. |
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